Mártir
Denominación que se aplica a quienes sufren el martirio o muerte por confesar su Fe en Jesucristo, a veces a través de crueles tormentos.
Aunque el primer mártir fue San Esteban, por lo que recibe el nombre de «protomártir», no fueron muchos los que murieron al inicio del cristianismo, aunque todos los apóstoles son considerados mártires.
Pero su número se incrementó considerablemente en el transcurso de las persecuciones decretadas por varios emperadores romanos. Sobre la sangre de aquellos mártires floreció después una Iglesia que los tuvo como referentes.
Las persecuciones han continuado a lo largo de toda la historia de la Iglesia. En la Inglaterra de la Reforma o durante la Revolución Francesa muchos católicos ofrendaron su vida por ser fieles a su Fe. Sin embargo, San Juan Pablo II recordó que el siglo XX fue la época con mayor número de mártires, mencionando entre otros muchos a los de la revolución cristera de México, a las víctimas de la persecución religiosa en España y a las del comunismo en los diferentes países en los que se implantó.
La palabra «mártir» significa «testigo» y esta es la condición principal para ser considerado como tal, la de ser testigo de la Fe, pero además se requiere una actitud de aceptación y de perdón hacia sus perseguidores. Todo ello se tiene especialmente en cuenta en los correspondientes procesos de beatificación para los que, a diferencia de los restantes, no se requiere la verificación de un milagro, aunque sí es necesario para su canonización.
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