Magnificat
El Magnificat es el himno que la Virgen pronunció, tras ser recibida por su prima Santa Isabel, y toma su nombre de la versión latina del Evangelio de San Lucas, en el que se recoge.
Es el canto de acción de gracias de María al que la Iglesia se ha unido, desde los primeros tiempos. En palabras del Papa San Juan Pablo II, en la Audiencia General del 15 de agosto de 1999, el Magnificat viene a ser el testamento espiritual de la Virgen Madre y, por lo tanto, la herencia de cuantos, reconociéndose como hijos suyos, deciden acogerla en su casa, como hizo el apóstol san Juan.
Es uno de los tres cánticos evangélicos que se han incorporado a la Liturgia de las Horas. Los otros dos son el Benedictus y el Nunc dimitis.
El Magnificat se recita cada día en Vísperas. Los distintos autores que se han ocupado de ello, aducen razones diversas para este uso litúrgico; desde la posibilidad de que María llegara a casa de Santa Isabel cuando declinaba la tarde, hasta el hecho de que, en el plan divino de la Redención, el mundo fuera salvado de la oscuridad merced a la cooperación de María, expresada con su asentimiento al anuncio del ángel.
El texto, en sus versiones latina y castellana, es el siguiente: Magnificat anima mea Dominum,
Proclama mi alma la grandeza del Señor, et exsultavit spiritus meus in Deo
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
salutari meo. Quia respexit humilitatem ancillae.
porque ha mirado la humillación de su
suae
esclava. Ecce enim ex hoc beatam me dicent
Desde ahora me felicitarán todas las omnes generacones,
generaciones quia fecit mihi magna qui potens est:
porque el Poderoso ha hecho obras
grandes por mí: Et sanctum nomen ejus,
Su nombre es santo, et misericordia ejus a progenie
y su misericordia llega a sus fieles
in progenies timentibus eum.
de generación en generación. Fecit potentiam in brachio suo,
Él hace proezas con su brazo, dispersit superbos mente cordis sui,
dispersa a los soberbios de corazón, deposuit potentes de sede,
derriba del trono a los poderosos et exaltavit humiles,
y enaltece a los humildes, esurientes implevit bonis,
a los hambrientos los colma de bienes et divites dimisit inanes.
y a los ricos los despide vacíos. Suscepit Israel puerum suum,
Auxilia a Israel, su siervo recordatus misericordiae suae,
acordándose de la misericordia –sicut locutus est ad patres nostros–
–como lo había prometido a nuestros
padres– Abraham et semini ejus in saecula.
en favor de Abraham y su descendencia
por siempre.
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