Maestro de novicios
Es el encargado de la formación de los novicios en los Institutos de Vida Consagrada. Según precisa el Código de Derecho Canónico, ha de ser un miembro del instituto, profeso en votos perpetuos, y legítimamente designado. Ha de ser elegido entre personas cuidadosamente preparadas que, sin estar impedidos para otros trabajos, puedan cumplir las funciones inherentes a esta misión, de una manera estable. Si fuera necesario, puede contar con la colaboración de ayudantes.
Le corresponde discernir y comprobar la vocación de los novicios e irles formando para que vivan la vida de perfección propia del instituto.
Entre otros aspectos debe estimularlos para que vivan las virtudes humanas y cristianas. Se les debe llevar por un camino de mayor perfección, mediante la oración y la abnegación, instruyéndolos en la contemplación del misterio de la salvación y en la lectura y meditación de las Sagradas Escrituras. Asimismo, les preparará para que celebren el culto de Dios, a través de la Liturgia. Al mismo tiempo que se les forma para llevar una vida consagrada, ha de instruirles en las peculiaridades del instituto, imbuyéndoles también el amor a la Iglesia y a sus pastores.
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