Libera me
Nombre con el que se conocía al responsorio que, en la misa de «corpore insepulto» se cantaba al incensar el féretro, por ser la primera palabra del mismo, cuya letra estaba tomada del tercer nocturno de la misa de difuntos.
Compuesto a finales del siglo IX y que ya figuraba en el Pontifical Romano del siglo XI, es un texto de gran belleza, tanto por lo que expresa como la melodía con la que se cantaba. El «Dies illa, dies irae» que también aparece en el mismo llegó a formar parte del imaginario popular y la palabra «Libera» inspiró una famosa jota, ahora adulterada al desconocer a qué hacía referencia.
Las últimas reformas litúrgicas prescindieron de este responsorio, quizás por considerarlo demasiado fuerte en unos momentos en los que se acentúa la confianza en la misericordia divina. Este era su texto, en latín y castellano: Líbera me, Domine, de morte aetérna, in die illa treménda. Quando caeli movendi sunt et terra, dum veneris iudicare saeculum per
ignem. Tremens factus sum ego, et timeo, dum discússio venérit, atque ventúra ira. Quando caeli movéndi sunt et terra. Dies illa, dies irae, calamitatis et misérae, dies magna et amára valde. Dum véneris iudicáre saéculum per ignem. Réquiem aetérnam dona eis, Dómine: et lux perpétua lúceat eis. Líbrame, Señor, de la muerte eterna, en aquel día tremendo. Cuando se han de conmover los cielos y la tierra, cuando vengas a juzgar al mundo con el fuego. Tembloroso estoy y temo, mientras llegan el juicio y el castigo que ha de venir. Cuando se han de conmover los cielos y la tierra. Aquel día, día de ira, de calamidad y de miseria día grande y muy amargo. Cuando se han de conmover los cielos y la tierra. Dales, Señor, descanso eterno: y brille para ellos la luz eterna.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.