Lamparilla
Con este nombre suele ser conocida a veces la lámpara del Santísimo que, de forma permanente, debe arder junto al sagrario.
Pero con más frecuencia se utilizaba al referirse a las que, como manifestación piadosa, se colocaban ante las capillas domiciliarias en las casas que las recibían, o las que se encendían en determinadas circunstancias, como con ocasión de tormentas, para impetrar la protección de Santa Bárbara frente a ellas.
Cuando no existían las fabricadas industrialmente se recurría al método tradicional de colocar en un vaso o pequeño recipiente una cierta cantidad de agua, con aceite sobre ella, y flotando una cartulina con una mecha insertada en ella, procedente de una antigua vela o fabricada con lana, que era la que se encendía.
Actualmente se elaboran industrialmente en cera, recubiertas de papel transparente rígido, de diversos colores, o con un soporte metálico que se colocan en los lampadarios de los templos, donde pueden adquirirse por el precio establecido.
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