Iglesia católico bizantina bielorrusa
Es una de las iglesias católicas orientales, autónomas, que mantienen la comunión con Roma.
Separada tras el cisma de Oriente, a mediados del siglo XI, retornaron a la unidad en 1596. Tras sufrir la presión de los ortodoxos cuando Bielorrusia quedó dentro de la órbita imperial rusa, en 1839, decidieron volver a desligarse de Roma.
Algunos restos de esa iglesia habían quedado en Polonia, pero desaparecieron tras la Segunda Guerra Mundial, al imponer los soviéticos su integración en la Iglesia Ortodoxa Rusa.
Cuando cayó el muro de Berlín y se inició el proceso de desaparición de la URSS pudo constatarse que, además de los católicos bizantinos que se encontraban en el exilio, habían sobrevivido 10 pequeñas comunidades atendidas por 3 sacerdotes y 2 diáconos.
Roma les ha reconocido su autonomía pero, todavía, no han sido consagrados obispos propios, debido a la tensión que esos propósitos provocaron con la jerarquía ortodoxa rusa, que siguen denominando a estos católicos con el despectivo nombre de uniatas.
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