Hostia
Lámina circular y fina, elaborada con harina y agua, sin levadura, que se utiliza como materia en el Sacramento de la Eucaristía.
Hasta que el sacerdote pronuncia la fórmula consacratoria es un objeto material que, a partir de ese momento y en virtud de la transubstanciación, se convierte en el Cuerpo de Cristo, de igual forma que el vino se convierte en la Sangre de Cristo, recibiendo otra denominación más respetuosa, como la de Sagrada Forma.
El Concilio de Milán, prescribió en 1576, que la preparación de las hostias estuviera encomendada a los monasterios, no pudiendo ser realizada por laicos. Aunque no fue una norma general, lo cierto es que han sido comunidades religiosas femeninas las que se han venido encargando de ese cometido, aunque también se hacían en las propias parroquias.
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