Homilética
Es la ciencia o, más bien, arte de efectuar la predicación. No atiende tanto al contenido de lo que se predica sino a la forma como se expone el mensaje de la Palabra de Dios. Es, en definitiva, una parte de la Oratoria, la que tradicionalmente se ha llamado Oratoria Sagrada.
Suele considerarse que fue San Agustín el creador de la homilética, aunque es evidente que la predicación cristiana arranca del propio Jesucristo y de los Apostóles que, tras la llegada del Espíritu Santo el día de Pentecostes se encontraron dotados de los recursos oratorios precisos para hacer llegar la Palabra de Dios a aquellos hombres llegados desde lejanos lugares que, además, les oían en sus respectivas lenguas.
En la Oratoria Sagrada es el propio Cristo el que se manifiesta a través del predicador y la actuación de éste va encaminada a transmitir el mensaje evangélico, pero de tal forma que suscite en quien le escucha el deseo de poner en práctica esas enseñanzas. Busca, por lo tanto, llegar al corazón del oyente, persuadiéndole para transformar su vida aunque, para ello, es precisa la acción de la Gracia. Dios actúa en el hombre a través de la predicación y esta es una de sus características fundamentales. De ahí la importancia de esa preparación previa que debe tener quien actúa como instrumento de la Providencia; y es por medio de la homilética como se adquieren la técnica necesaria para la predicación. Sin embargo, los recursos dialécticos no son suficientes si no se acompañan del elemento espiritual necesario que le confiere su auténtico sentido.
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