Gracia
Es el don concedido por Dios al hombre, sin intervención de éste, sino por la sola voluntad y liberalidad de Él, ordenado siempre a lograr la bienaventuranza eterna. Se suele denominar «gracia actual», dado que no tiene un carácter permanente, sino que por medio del Espíritu Santo actúa sobre el individuo en un determinado momento.
Si alcanza su objetivo se habla de «gracia eficiente», mientras que si esa ayuda es rechazada se denomina «gracia suficiente».
A diferencia de las gracias actuales, la «gracia santificante» es la que produce en el individuo un efecto permanente, como el que se concede por el Sacramento de Bautismo. Bajo su acción, el individuo alcanza el «estado de gracia» o de amistad con Dios que puede perderse por efecto del pecado.
La gracia santificante nos hace partícipes de la naturaleza divina, hijos adoptivos de Dios, hermanos de Cristo y templos del Espíritu Santo, con la posibilidad de beneficiarnos, a través de ella, de las virtudes sobrenaturales y de los dones del Espíritu Santo.
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