Falda
También llamada fimbria, era uno de los ornamentos litúrgicos privativos del Papa. Confeccionada en seda, de color blanco o crema, se ceñía a la cintura, por debajo del roquete, mediante un doble cordón rematado en alfileres de plata o dos cintas cuyos colores podían ser blanco o rojo, en función del tiempo litúrgico. Arrastraba por delante y por detrás, por lo que debía ser ayudado el Pontífice por dos personas que la levantaban.
Se utilizaban dos modelos, uno para los consistorios, misas rezadas de cierta solemnidad o en los oficios penitenciales, que arrastraba medio metro por detrás, y otra para las celebraciones de pontifical, de longitud mayor, pues arrastraba medio metro por delante y cerca de metro y medio por detrás.
Esta vestidura comenzó a ser utilizada en el siglo XV y era una expresión de la majestad del Papa. Lógicamente, ha caído en desuso.
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