Enterramiento
Es el acto de dar sepultura al cuerpo de un difunto. La Iglesia, desde sus orígenes, ha concedido especial importancia a este acto, regulando las exequias a celebrar en el caso de que se trate de un adulto o de un niño.
El lugar elegido para la sepultura era el interior de los templos o el exterior inmediato. Cuando, en el siglo XIX, por prescripción sanitaria de prohibió esa práctica, fueron creados los «cementerios católicos», a las afueras de las poblaciones.
Es significativo el hecho de que la palabra «cementerio» signifique «dormitorio», dada la creencia en la resurrección de los muertos que se define en el Símbolo de la Fe.
Precisamente, porque había personas que no creían en ella y preferían la incineración, fue prohibida durante mucho tiempo a los fieles cristianos. De nuevo, razones prácticas e incluso sanitarias han sido las que han llevado a aceptarla, aunque recomendando que las cenizas se depositen en un lugar digno, a ser posible en cementerios, como muestra de respecto al cuerpo del que proceden que también habrá de resucitar.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.