Candelaria
La Fiesta de la Candelaria conmemora la Presentación de Jesús en el templo y la Purificación de la Virgen.
De acuerdo con lo tradición judía, todos los primogénitos debían ser consagrados a Dios o redimirlos con el rescate establecido. Por otra parte, toda mujer que daba a luz tenía prohibida la entrada en el templo hasta cumplir la cuarentena.
Por este motivo José y María, al transcurrir los cuarenta días preceptivos, fueron al templo a cumplir lo preceptuado por la Ley, tanto en lo relativo a la Presentación del Niño como a la Purificación de la Madre.
Desde los primeros años del Cristianismo se celebraba en Jerusalén una fiesta conmemorativa cuyo relato nos ha sido transmitido por la primera peregrina española de la que se tiene noticia, la célebre Egeria, natural de Galicia.
En aquellos momentos se celebraba el 14 de febrero, ya que la Pascua tenía lugar el día 6 de enero, la misma fecha en la que, todavía, la celebran las iglesias orientales.
A Roma llegó a finales del siglo V y algunos han querido relacionarla con las antiguas Lupercales que, por las mismas fechas celebraban los romanos.
Cuando la fiesta de la Natividad pasó a celebrarse el 25 de diciembre, la Presentación en el Templo se adelantó, lógicamente, al 2 de febrero.
La presencia de luces en la misma es muy antigua y de lo que no cabe duda es de que, en un principio, tuvo un carácter penitencial, como rechazo a las celebraciones que, en aquellas fechas, tenían lugar como reminiscencias del pasado.
Las velas se encendían en un fuego, previamente bendecido, a imagen de lo que se hace en la Vigilia Pascual y, en la Edad Media, se introdujo la costumbre de celebrar la fiesta, poco después del amanecer.
Esas candelas encendidas que se llevaban en la procesión hasta el interior del templo dieron nombre a la fiesta, generalmente muy popular y concurrida, porque las candelas se guardaban en las casas para ser encendidas en momentos en los que era necesaria una protección especial.
Las candelas siguen presentes en esta fiesta, en la que, por otra parte, renuevan su consagración los miembros de los Institutos de Vida Consagrada.
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