Caña de las Marías
Con este nombre se conocía el dispositivo utilizado en la Vigilia Pascual, durante la ceremonia de bendición y encendido del Cirio Pascual. Su nombre hacía alusión a las tres santas mujeres que descubrieron, según uno de los relatos evangélicos, el sepulcro vacío del Señor.
Se trataba de una caña auténtica, de 1,80 m de longitud aproximada, en cuyo extremo superior se disponían tres velas de cera, unidas por la base y abiertas en forma de triangulo, en torno a las cuales solían colocarse cintas y flores.
Portada por el diácono, entraba en la iglesia, tras la bendición del fuego, efectuada en el exterior. En el instante en el que la comitiva había penetrado en el templo, se encendía con una pequeña candela la primera de las velas, mientras el portador cantaba «Lumen Christi», repondiendo el pueblo arrodillado, «Deo gratias».
Puestos en pie continuaban hasta la mitad de la nave central, donde se encendía la segunda vela con el mismo ceremonial. La tercera se encendía al pie de las gradas del presbiterio. Después el diácono que la había portado la entregaba a un acólito, el cual se situaba a la izquierda del altar, durante el encendido del Cirio Pascual que se efectuaba con una de las velas de la caña.
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