Benedictus
Llamado así por el inicio de su primer verso, «Benedictus Domine, Deus Israel» es uno de los tres grandes cánticos que figuran al inicio de Evangelio de San Lucas. A ellos, el Benedictus, el Magnificat y el Nunc dimittis, junto con el Gloria, se refería el papa Benedicto XVI, en su Audiencia de 27 de diciembre de 2006. Mientras que el Gloria fue introducido en la Santa Misa, los otros tres fueron incorporados a la Liturgia de las Horas.
El Benedictus fue el canto de acción de gracias que entonó Zacarías, el padre de San Juan Bautista, al conocer el nacimiento de su hijo. El papa San Juan Pablo II resaltó, en la Audiencia General de 1 de octubre de 2003, su carácter profético que resalta el mismo evangelista. Se trata de una bendición que proclama las acciones salvíficas y la liberación ofrecida por el Señor a su pueblo. Es, pues, una lectura «profética» de la historia, o sea, el descubrimiento del sentido íntimo y profundo de todos los acontecimientos humanos, guiados por la mano oculta pero operante del Señor, que se entrelaza con la más débil e incierta del hombre.
El himno está dividido en dos partes. En la primera, Zacarías manifiesta su gratitud por que se van cumplir las esperanzas del pueblo judío, en el nacimiento del Mesías. En la segunda, refiriéndose a su propio hijo, a San Juan, profetiza el papel que va a representar como precursor.
Pero el punto culminante del mismo es, precisamente, esa frase casi conclusiva: «Nos visitará el sol que nace de lo alto». Una expresión, a primera vista paradójica porque une «lo alto» con el «nacer», pero que es, en realidad, significativa. En efecto, señalaba el Papa, en el original griego el «sol que nace» es anatolè, un vocablo que significa tanto la luz solar que brilla en nuestro planeta como el germen que brota. En la tradición bíblica ambas imágenes tienen un valor mesiánico.
Según la tradición, fue San Benito quien lo introdujo en el Oficio litúrgico y, en la actualidad, se recita todos los días en los Laudes. Sin duda ha influido en ello, tanto su carácter de himno de acción de gracias como esa alusión al sol naciente, al «sol que nace de lo alto».
También se utiliza en otras celebraciones como, con ocasión de las exequias, porque el Benedictus es, ante todo, un canto de esperanza cristiana que gira en torno al Mesías Salvador.
Su texto en castellano dice así:
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
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