Benedicite
Uno de los cánticos del oficio de Laudes, en la Liturgia de las Horas, que está tomado del Libro de Daniel y es el que entonaron los tres jóvenes judíos Ananías, Azarías y Misael cuando fueron arrojados al fuego por el rey Nabucodonosor por negarse a rendir culto a los ídolos. Entonaron un hermoso cántico de alabanza a Dios, en el que todas sus estrofas comienzan con la palabra «Benedicite». No debe confundirse con el Cántico de Zacarías, el padre de San Juan el Bautista, el Benedictus que se canta también al final del rezo de Laudes.
Se utiliza, también, para designar a la bendición de la mesa que en los monasterios y comunidades religiosas que iniciaba el superior con esta palabra que repetían todos o respondían «Deus».
El Benedicite es, asimismo, la licencia que los religiosos piden a sus superiores para trasladarse a algún lugar.
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