Bardesianos
A mediados del siglo II d.C. nació en Edesa Bardesanes, miembro de una ilustre familia siria, que recibió una esmerada educación, siendo condiscípulo del propio príncipe Abgar. Convertido al Cristianismo, llegó a ser ordenado, al menos como diácono. Realizó un intenso proselitismo, bautizando al príncipe y a otras muchas personas.
Cuando la ciudad fue conquistada por los romanos, resistió las presiones que se le hicieron para que abjurara de su fe, siendo desterrado a una remota región de Armenia donde escribió varias obras de Historia y Filosofía.
A pesar de ello, Bardesanes, influido por su educación, mantuvo teorías muy próximas al gnosticismo. Tras su muerte, sus seguidores, bajo la dirección de su hijo Armonio fueron deslizándose hacia el maniqueísmo. Al igual que los docetistas, negaban que Jesucristo llegara a encarnarse realmente. Al mismo tiempo, defendían la metempsicosis de las almas.
Se les llamó baldesianos o bardesanitas, alcanzando cierta difusión en esa zona oriental, en la que seguían existiendo en el siglo XII.
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