Bandera de la Iglesia
Poco conocido es el hecho de la existencia de una enseña propia de la Iglesia, diferente a la bandera de la Ciudad del Vaticano, que era conocida con el nombre de «bandera de la Santa Iglesia Romana».
Es de origen muy antiguo e, inicialmente, fue una bandera roja con la imagen de San Pedro, a la que se añadió después la de San Pablo.
Inocencio III (1198-1216) la sustituyó por otra en la que figuraban las llaves de la Iglesia, surmontadas por una cruz blanca.
Bonifacio VIII (1294-1303) le dio la forma que se ha mantenido hasta nuestros días. Confeccionada en seda carmesí y con dos farpas, lleva el campo sembrado de estrellas de seis puntas en oro. En el centro, las armas del Pontífice reinante, con las llaves acoladas y timbradas con la tiara papal. Dispone de una larga asta dorada, con moharra en forma de punta de lanza, de la que penden dos cordones de hilo de oro.
Portada por el gonfaloniero de la Iglesia o Abanderado de la Santa Iglesia Romana, acompañaba al Papa en las grandes ceremonias y en sus desplazamientos.
También fue izada en las galeras de la Iglesia que combatieron en ocasiones señaladas como Lepanto.
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