Bandeja de comunión
Tanto la Instrucción General del Misal Romano como la Redemptionis Sacramentum establecen que para impedir que caigan al suelo partículas de las Sagradas Formas cuando se administra la Comunión, se utilice una bandeja con ese fin.
Suele ser un platillo metálico de forma ovalada con un resalte lateral para sostenerlo. Se guarda en la credencia, hasta el momento de su empleo. Lo porta un acólito que se coloca a la izquierda del sacerdote o persona encargada de distribuir la Comunión, sosteniéndola con su mano derecha.
Al finalizar se deposita sobre el altar para que las partículas que hubieran quedado en ella sean depositadas en el cáliz, al igual que se hace con la patena.
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