Ayuno
El ayuno es la práctica que, en cumplimiento de la ley eclesiástica o por voluntad propia, realiza una persona con carácter penitencial.
Consiste en realizar una sola comida al mediodía, aunque se puede tomar algún alimento por la mañana o por la noche, guardando las legítimas costumbres respecto a la cantidad y calidad de los alimentos.
En la actualidad, la obligatoriedad del ayuno ha quedado restringida al Miércoles de Ceniza y al Viernes Santo para todos los fieles mayores de edad que no hayan cumplido los 59 años. Están dispensados de guardarlo los enfermos, las embarazadas y otras personas en función de su trabajo o actividad. Los días de ayuno es obligatoria, además, la abstinencia.
Recomendado y practicado por el propio Jesucristo, la mortificación por el ayuno ha sido una constante en la historia de la Iglesia.
Los tiempos litúrgicos en los que se realizaba han ido variando. La costumbre más antigua era ayunar en Cuaresma, a imitación de los cuarenta días que Cristo estuvo en el desierto. También es de origen muy remoto la costumbre de ayunar durante las cuatro témporas. Este ayuno se observaba en la semana siguiente al primer domingo de Cuaresma, en la semana de Pentecostés; en la siguiente a la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz y en la que precedía a la vigilia de Navidad. Durante esas semanas se ayunaba los miércoles, viernes y sábados.
Además, se ayunaba en las vigilias de la Navidad, Pentecostés, San Juan Bautista, Todos los Santos, y en las de todos los apóstoles salvo en las de San Felipe, Santiago y San Juan Evangelista.
Estaba permitido tomar la llamada colación por la noche, una frugal comida que los moralistas estimaban debía ser la cuarta parte de la habitual.
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