BUDISMO
1. Término.- Budismo es el término que la ciencia europea ha dado a la religión fundada por Buda y que en las diversas lenguas asiáticas se conoce como «doctrina de Buda». «Buda» significa «iluminado» y no es un nombre propio, sino el título que recibió Siddharta (llamado también Gautama), de la casta kshatriya de los Sakya (tribu que vivía en el sureste del Nepal actual). Es conocido también como sak yamuni, «el sabio (silencioso) de los Sakya». 2. Origen.- El origen del budismo se sitúa en el s. VI a.C., en el norte de la India, teatro por entonces de la aparición de varios movimientos religiosos nuevos. El núcleo histórico de su vida (por el 566-480) se puede resumir en estas líneas. El joven Siddharta dejó su propia casa y comenzó una «vida-sin-casa» buscando el sentido del sufrimiento. Se ejercitaba en varias prácticas ascéticas. Así se convirtió en un sabio (muni) y, tras la apertura del ojo de la mente bajo la higuera (Pippala) en Bodhgava, fue un iluminado (buddha).Despues - de esta experiencia partió inmediatamente para Benarés a comenzar su enseñanza, apelando a la autoridad que le había conferido la iluminación. En la predicación de Benarés desarrolló la doctrina de las cuatro nobles verdades y del «camino medio » entre el ascetismo exagerado y una vida bajo el imperio de los placeres de los sentidos.
3. Elementos de la doctrina.- El mensaje de Buda corresponde a su experiencia de iluminación. Su dharma («ley», «doctrina») se articula en las « cuatro nobles verdades» : 1) la primera verdad afirma que toda la existencia de los seres vivos es sufrimiento. Se concibe la existencia dentro del contexto de la antropología y de la cosmología tradicionales de la India, afirmando la ley del samsara (el ciclo de nacimientos); 2) la segunda verdad explica el origen del sufrimiento por la ignorancia (avidya) y el deseo (kleSa); 3) para vencer el sufrimiento, la tercera verdad enseña la necesidad de extirpar todo deseo. Esto conduce al estado de «paz inmóvil» (nirvana), sobre el que no se pueden ofrecer enunciaciones positivas; 4) el camino que conduce a la victoria sobre el sufrimiento es el sendero de «los ocho pasos », que se expone en la cuarta verdad: conocimiento recto, intención recta, hablar recto, acción recta, ocupación recta, esfuerzo (ascético) recto, atención recta, recogimiento recto. No se trata en esta enumeración de etapas consecutivas, sino de actitudes que se condicionan mutuamente. Tradicionalmente se distinguen tres grupos: la moralidad (Sila: hablar obrar, ocupación), el recogimiento (samadhi: esfuerzo ascético, atención, recogimiento) y sabiduría (prajna: conocimiento e intención).Desde los primeros tiempos del budismo fue importante la articulación de la comunidad de seguidores en el estado monacal y en el laical. El monaquismo tuvo la triple tarea de guardar la tradición, difundir la doctrina y renovarla en tiempos de crisis. 4. Desarrollo. - El mensaje de Buda se difundió rápidamente por la India y luego por varias naciones de Asia. La diferencia de culturas a las que tuvo que adaptarse el budismo y la falta de un magisterio único central favorecieron el desarrollo de varias escuelas. En nuestros días se pueden distinguir tres corrientes :
a) El budismo Theravada o Hinayana (este último término significa «pequeño vehículo», para distinguirlo de la segunda corriente mencionada más abajo). El budismo Theravada ha conservado más fielmente los elementos del budismo original. Se caracteriza por una conciencia aguda de la naturaleza pasajera de la realidad fenoménica y por una cierta rigidez moral. Es la forma que predomina en el sureste asiático.
b) El budismo Mahayana o «gran vehículo», documentado a partir del s. 11 a.C. Desarrolló el ideal del boddisattva : estado del ser humano iluminado que no se encierra en su propia perfección, sino que se dirige con su bondad generosa (karuna) a los otros seres vivos. Tiene especial importancia la noción de shunyata («vacío»), que es inherente a todos los seres, y que es al mismo tiempo lo absoluto que trasciende la afirmación y la negación. Este concepto relativiza también la diferencia entre las diversas escuelas del Mahayana, entre ellas el budismo «devocional» del amidismo y las tradiciones que acentúan el papel de la meditación (dyana, en chino ch´an, en japonés zen). El budismo Mahayana es la forma más difundida en - el Asia oriental.c) El budismo tántrico, de tantra («tratado»), que, como el hinduismo tántrico, se basa en una concepción de la realidad aparente como manifestación de la realidad trascendental. Afirma la bipolaridad de la existencia (masculino-femenino), que hay que realizar en la unidad de la meditación identificadora y mediante varios ejercicios de alto significado simbólico. En el budismo del Tíbet y de Mongolia se encuentran muchos elementos tántricos.
A. Roest Crollius
Bibl.: J López Gay, La mistica del budism, BAC, Madrid 1974; P Gómez Bosque, El budismo. Su concepcion religiosa y filosófica de la vida. Valladolid 1973; A. Samuel, Para comprender las religiones en nuestro tiempos, Verbo Divino, Estella 1989 69-86.BULA En un primer momento indicaba el sello de plomo que garantizaba la autenticidad del documento al que se aplicaba: luego, y por extensión, el documento mismo. Su uso es muy antiguo: los papas lo adoptaron al menos desde el s. VI y siguen usándolo todavía, Las dos partes del sello de plomo eran grabadas en relieve. El uso del material (plomo, oro, plata dorada), el tipo de incisión, con cuerda o con seda, las inscripciones, etc., han cambiado mucho a lo largo del tiempo. Nos interesa ante todo saber que se indicaban también con este nombre ciertos documentos pontificios de diverso alcance por su contenido y también por el material en que se escribían o con el que se sellaban. Hoy, en vez de plomo, se suele poner en el documento un sello de color rojo en la parte inferior izquierda del documento.
La historia de los acontecimientos principales de la Iglesia, y a veces la puntualización de su credo, estaban marcadas por importantes «bulas", por ejemplo la «Bulla in coena Domini», documento en el que se enumeraba una serie de excomuniones generales que en otros tiempos se lanzaban todos los años en el aniversario de la cena del Señor -el Jueves Santo-, desde lo alto de la logia de San Pedro.Hoy se pueden indicar con este nombre los diversos documentos emitidos por el santo Padre: Litterae apostolicae sub p1umbo (cartas apostólicas con sello de plomo), con los que se asigna un título cardenalicio o se nombra a un obispo para una sede: Litterae decretales (cartas decretales) para las canonizaciones: Constitutiones apostolicae (constituciones apostólicas) con que se erigen nuevas diócesis: Bullae apostolicae (bulas apostólicas), que pueden ser: Litterae Decretales o Constitutiones o Litterae apostolicae (cartas decretales, o constituciones o cartas apostólicas), donde se tratan las cosas de mayor importancia de la forma más solemne.
Se llama ((Bula de la cruzada» un documento pontificio de 1500 con el que se concedía una serie de privilegios a los españoles - entre otros, la dispensa del ayuno los viernes - en recuerdo de los servicios prestados por sus antepasados ala Iglesia, en tiempos de las cruzadas.Los autores recientes las clasifican también en « bulas mayores » y « bulas menores». ((Bulla aurea" es el nombre que se reserva a ciertos documentos de importancia excepcional que son sellados con una bula de oro. Se llaman «Bularios" las colecciones de bulas pontificias, y «bulatorios" los empleados pontificios que aplicaban el plomo.El uso de las bulas no estaba reservado a los romanos pontífices: también las usaban los reyes y los príncipes de Europa en sus intervenciones gubernamentales. Gf. Coffele Bibl.: P Palazzini, Actos pontificios, en DTM, 35~38; stickler, Bulle. en LTK, 111.CALCEDONIA
Contra Nestorio, el concilio de Éfeso (431) había definido la unidad substancial de Cristo en la persona del Verbo y consiguientemente la maternidad divina de María. Sin embargo, en la Iglesia de Oriente permanecía viva la tensión entre dos corrientes teológicas, la antioquena y la alejandrina: la primera subrayaba de manera especial la humanidad de Cristo, mientras que la segunda insistía en su divinidad. En medio de esta tensión, algunos monjes de la línea alejandrina, capitaneados por Eutiques, intentaban de varias maneras hacer prevalecer una visión de Cristo que diluía su naturaleza humana en la divina (monofisismo). Aunque este error fue condenado más tarde en un sínodo de Constantinopla (448), Dióscoro, patriarca de Alejandría, logró que el emperador Teodosio 11 convocara un nuevo concilio en Éfeso (449), en el que, después de negarle la presidencia a los legados del papa san León 1 y de rechazar la lectura de la Epistola Dogmatica del mismo papa enviada al patriarca Flaviano de Constantinopla, fue rehabilitado Eutiques.
No tardó en producirse una reacción fuerte del obispo de Roma, desautorizando el falso concilio, al que definía como «latrocinio de Éfeso».
Deseando aclarar definitivamente las cuestiones que perturbaban la paz, el nuevo emperador Marciano convocó un concilio en Calcedonia (451). Aunque la situación política que surgió con la invasión de los bárbaros del norte hizo casi imposible la presencia de los obispos occidentales, representados sólo por los legados papales (que asumieron sin embargo la presidencia del concilio) y por dos obispos africanos, el concilio fue verdaderamente ecuménico. En la segunda sesión, tras la lectura de la Epistola Dogmatica de León 1, aceptada con la exclamación: "¡Pedro ha hablado por boca de León!", fue condenado Dióscoro, Tras algunas dificultades y tensiones, en la sesión sexta, bajo la presidencia honorífica del emperador, los Padres proclamaron la fórmula de fe en que se rechazaban las herejías tanto de Nestorio como de Eutiques. El emperador quiso que se tratasen al final algunas cuestiones relativas a la disciplina eclesiástica y que contenían también aspectos políticos.
Pero los veintiocho cánones que salieron de estas últimas sesiones no fueron aprobados por el papa. Más aún, el XXVIII (el último), que ponía a la sede patriarcal de Constantinopla al mismo nivel que la de Roma, fue rechazado expresamente por atentar contra el primado de la cátedra de san Pedro.
La definición calcedonense debe insertarse en el contexto de la Escritura así como en el de las anteriores definiciones conciliares: Cristo tiene dos naturaleza, divina y humana, que sin confusión o cambio (en contra del monofisismo) y sin división o separación (contra Nestorio), están unidas en una sola persona o hipóstasis. Así pues, Cristo no está compuesto de dos personas, sino que es uno solo y el mismo Hijo unigénito, Verbo de -Dios, consubstancial con el Padre y al mismo tiempo consubstancial con nosotros, los hombres.
Con la fórmula de Calcedonia se llega a la afirmación concreta de la presencia en Cristo de dos naturalezas unidas en la única persona divina del Verbo. De este modo, la verdad cristiana fundamental, es decir que la salvación ha sido realizada por el que es ontológicamente perfecto mediador entre Dios y el hombre, colmando con su ser la distancia infinita que existía entre los dos, quedaba bien asegurada y sin riesgo de anular la dimensión humana de Cristo, absorbiéndola en la divina o alejándola de ella para afirmar sólo la parte humana.
Si la fórmula de Calcedonia no ex presa todavía directamente la dimensión histórico-salvífica del misterio de Cristo, aclara ciertamente los puntos firmes en los que debe apovarse toda visión dinámica y existenciaÍ de la cristología. -
((¿Qué es lo que representa entonces el concilio de Calcedonia en la historia de la cristología?», se pregunta la Comisión teológica internacional en su documento de 1979 sobre Algunas cuestiones relativas a la cristología. Y responde diciendo que la definición dogmática de Calcedonia no pretende dar una respuesta exhaustiva del misterio de la encarnación, ya que «ninguna definición puede agotar las riquezas por medio de fórmulas afirmativas.
Conviene más bien proceder por vía negativa y trazar un espacio del que no es posible alejarse. Dentro de este espacio de verdad, el concilio puso " lo úno" y "lo otro" que parecen excluirse: la trascendencia y la inmanencia, Dios Y el hombre. Hay que afirmar los dos aspectos sin restricción, pero excluyendo todo lo que suponga yuxtaposición o mezcla. De esta manera, en Cristo, la trascendencia y la inmanencia están perfectamente unidas ».
Algunos han sostenido que la expresión calcedonense de (( dos naturalezas en una persona» es una fórmula filosófica que implica una helenización inadecuada del Nuevo Testamento. Habrá que decir más bien que constituye una cristianización de conceptos filosóficos, que adquieren así un nuevo sentido que no había recogido la filosofia.
Más que una disolución del misterio en conceptos filosóficos, es una introducción de éstos en el misterio, haciéndolos capaces de decir algo sobre lo que los supera. Que el hombre Jesús sea Dios es algo que no quita nada a su humanidad; más aún, representa el modo más perfecto de ser hombre: un tema rico en consecuencias para la antropología actual.
B. García
Bibl.: P. T Camelot. Éféso y Calcedonia, ESET Vitoria 1971; L. Perrone, De Nicea (325)’a Calcedonia (451), en G. Alberigo (ed.), Historia de los concilios ecuménicos , Sígueme, Salamanca 1993, 11-103; Concilium universale Chalcedonense, 6 vols., Berlín Leipzig 1933- 1936; H. Jedin, Breve historia de los concilios. Herder, Barcelona 1963, 2940.
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