Tributo
Tras las invasiones se solía someter a tributo a los pueblos vencidos. Así lo hizo Israel con los pueblos sometidos en la conquista de Palestina (Jos 17,13; Jue 1,28) y los reyes David (2 Sam 8,2.6) y Salomón (1 Re 5,1) con los pueblos dominados. Salomón gravó con fuertes impuestos a su propio pueblo (1 Re 4,7; 12,3). Pero así también, a la inversa, Israel tuvo que pagar tributo en las diversas dominaciones que sufrió. En la época del N. T. paga tributo al imperio romano. Jesucristo declara que debe pagarse el tributo (Mc 12,14; Lc 20,22), aunque le acusen de lo contrario; y lo mismo dice San Pablo (Rom 13,1-7). Existía también el llamado tributo del templo, impuesto anual que debían pagar todos los israelitas varones mayores de veinte años para el sostenimiento del culto en Jerusalén. Jesucristo lo pagó (Mt 17,24-28); debían pagarlo incluso los israelitas de la diáspora, lo que dio origen al establecimiento de los cambistas en los atrios del templo (Mt 21,12; Jn 2,15). - contexto.
E. M. N.
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