Suerte
El reparto del botín (Nah 3,10; Abd 11), de la herencia, de la tierra (Núm 26,55), de los vestidos de un muerto (Sal 22,19; Mt 27,35; Mc 15,24; Lc 23,34; Jn 19,24), se hacía echando suertes. De ahí que «suerte» pasara a significar la parte misma que había correspondido. Se echaba suertes en la búsqueda de un culpable (1 Sam 14,36-42) y en la elección de un candidato para el apostolado (Act 1,26), viendo en ello la manifestación de la voluntad de Dios.
E. M. N.
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