Sí
El "sí" se emplea a veces como partícula introductoria para reforzar una afirmación: "sí, os lo aseguro" (Mt 11,9; Lc 7,26; 11,51; 12,5). El cristiano, para afirmar una cosa, no debe acudir nunca a los juramentos o cosa semejante; basta un sí como fiel reflejo de su pensamiento, como lacónica, firme y sincera expresión (Mt 5,31; Jn 21,15-16). Equivale también al "amén", a la aceptación plena; así, la actitud de Jesús frente a la voluntad del Padre (Lc 10,21).
E. M. N.
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