Servir
El servicio a Dios es exclusivo, incompatible con otras esclavitudes (Mt 6,24; Lc 16,13). La esclavitud perfecta, la sumisión fiel, es la de María (Lc 1,38.48). Pero el servicio a Dios no es nunca en el temor, sino en la libertad y fidelidad de hijos (Jn 8,3336) y de amigos (Jn 15,15); el servicio a Dios exige el servicio a los demás (Mt 20,27). Jesucristo, siendo señor, se ha hecho servidor de todos, pues la jefatura debe ser siempre un servicio, para que sus discípulos aprendan a ser servidores de todos. En el cristianismo, el que quiera ser grande ha de ser el servidor de todos, a imitación de Jesucristo, que vino a servir y no a ser servido (Mt 20,25-28; Mc 10,42-45; Lc 22,24-30). La actitud de Jesucristo en la tierra es de servicio (Mt 20,28), la misma que adoptará el último día, si a su llegada nos encuentra en vigilante espera (Lc 12,37). Servir a Jesucristo es seguirle (Jn 12,26), y servir a los hombres es servir al mismo Jesucristo (Mt 25,44). - siervo; sacrificio.
E. M. N.
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