Sello
En la antigüedad los sellos grabados por obreros especializados (Ex 28,11.36), con frecuencia en forma de escarabajo, se utilizaban en las casas como señal de propiedad. Los elegidos están marcados con un sello, que indica la pertenencia total a Dios (Ap 7,3-8; 9,4). Se usaba también como firma y rúbrica en los documentos escritos (Ap 5,1). Las tumbas solían ir selladas, por lo cual en la roca y en la piedra que tapaba el sepulcro se enganchaba una cuerda, cuyas extremidades se unían con cera o arcilla, donde se grababa el sello (Mt 27,66). Metafóricamente se dice que Dios marcó a Jesús con su sello (Jn 6,27), es decir, que su misión es auténtica, está acreditada por Dios; su sello atestigua la veracidad de Dios (Jn 3,33); el bautizado está también marcado con el sello del Espíritu (2 Cor 1,22).
E.M.N.
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