Saludo
En hebreo no hay una palabra que signifique «saludar»; se emplea la misma que para «bendecir» (heb. barak). En los saludos corrientes y normales había que ponerse en pie; en los más solemnes se hacía la postración; se adoptaban otros gestos y actitudes, tales como ponerse derodillas (Mt 27,29); si se trata de un hombre de Dios, abrazarle los pies (Mt 28,9); besarse (Lc 15,20). El saludo va siempre acompañado con deseos expresos de bendición (Lc 10,6) y de salud o salvación (Mt 5,47; 10,12; 23,7; Mc 15,18; Lc 1,29.40-41); es también una invitación a la alegría (Lc 1,28) y a la paz (Jn 20,19.26). El saludo era una fórmula de cortesía y de convivencia social consagrado en Israel. Por eso Jesús recomienda a sus discípulos que en sus correrías apostólicas no se olviden nunca de saludar (Mt 10,12; Lc 10,5); pero, por otra parte, las ceremonias del saludo hacían perder mucho tiempo y eran, sobre todo en los fariseos, motivo de orgullo y vanidad, por lo que también les dice que no saluden a nadie en el camino (Lc 10,4). Los evangelios nos han conservado varios saludos famosos: del Angel a María (Lc 1,28), de María a Isabel (Lc 1, 40), del pueblo a María (Lc 26,27), de Judas a Jesús (Mt 26,49), saludo burlesco de los soldados a Jesús (Mt 27,29).
E. M. N.
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