Préstamo
En el A. T. se dieron unas leyes generosas sobre los préstamos: hay que prestar al pobre todo lo que necesite (Dt 15, 7-9); hay que hacerlo sin cobrar intereses (Lev 25, 36-38); y en el año sabático (cada siete años) hay que perdonar todo lo prestado (Dt 15, 1-5). Las leyes del Evangelio siguen esa misma línea: no hay que volver nunca la espalda al que viene a pedir un préstamo (Mt 5, 42); hay que prestar a todo el mundo, también a aquellos de los que no se espera cobrar (Lc 6, 34), sin esperar nada (Lc 6, 35); incluso hay que ser generoso y perdonar la deuda (Mt 18, 27; Lc 7, 41).
E. M. N.
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