Oveja
La oveja bíblica es generalmente negra, de pelo rizado, orejas caídas y cola ancha y larga llena de grasa. Muy estimada y útil por su carne, leche y piel. Se ofrecía en sacrificio (Dt 15,19; Jn 2,15). En el N. T. el rebaño de ovejas es símbolo del pueblo de Dios (Mt 10,6; 15,24; Jn 10,1-16; 21,1517; 1 Pe 2,25). El pastor solícito, cuidador de las ovejas, es también el símbolo de la solicitud de Dios por todos los hombres y de una manera especial de los pecadores; todo lo contrario de lo que son los pastores perversos, que sólo piensan en esquilmar a las ovejas (Ez 34,5; Mt 9,36; 18, 12-14; 26,31; Mc 6,34; 14,27; Lc 15,4-6; Jn 10,11-27; 21,16-17). La oveja es considerada como un animal poco inteligente, pero lleno de bondad (Mt 7,15; 10,16). Con frecuencia aparece como animal desamparado (Mt 9,36; Mc 6,34). Jesucristo, que fue enviado a buscar a las ovejas perdidas de Israel (Mt 15,24), dice que hay muchas ovejas que no son aún de su redil y que es necesario que se junten todas para que haya un solo rebaño y un solo pastor (Jn 10,16), es decir, para que todos los pueblos (judíos y gentiles) formen una sola comunidad, el pueblo de Dios.
E. M. N.
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