Oído
A veces tiene puramente un sentido físico: oreja (Mt 26,51; Mc 14,47; Lc 22, 50.51; Jn 18,10.26). Con frecuencia significa el sentido del oído con clara connotación simbólica de la inteligencia, de la comprensión. Tener oídos para oír (Mt 11,15; 13,9; Mc 7,16) es tener aptitudes para comprender. Tener cerrados los oídos para no oír es no querer aceptar una doctrina, no querer entender ni comprender (Mt 13,15). Cuando Jesucristo hace oír a los sordos (Mt 11,15; Lc 7,22; Mc 7,34), se cumplen las profecías mesiánicas (Lc 4,18-21). Los ojos y los oídos designan a veces la totalidad del ser humano; y pueden ser dichosos y bienaventurados por saber ver y oír las obras y las palabras de Jesucristo (Mt 13,16). En contraposición a hablar públicamente en plazas y terrazas, está el hablar al oído, en secreto (Mt 10,27; Lc 12,13). -fe; obediencia.
E. M. N.
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