Morada
Indica permanencia y estabilidad frente a todo lo pasajero y caduco. Una morada estable era el ideal del israelita nómada o hijos de nómadas. Dios puso su morada entre los suyos, primero en el tabernáculo (Ex 33, 7-11) y en el templo después (2 Re 8,10-11), como señal de su presencia y como apoyo inconmovible de la fe en que sólo en El, el Eterno, se realiza el ideal de permanencia. Esta idea se acentúa en el N. T. En la persona de Jesucristo vino Dios a habitar entre nosotros, es decir, literalmente a poner su tienda o su morada (Jn 1,14), para arrancarnos de este mundo que pasa. Por la fe en Jesucristo y por la acción del Espíritu Santo, que derrama la caridad en los corazones, el cristiano mora en Dios, cumpliendo sus mandamientos, y Dios mora en él, como un anticipo de su morada eterna con Dios en el cielo. -.
E. M. N.
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