Mal
El mal es la realidad opuesta al bien. Los evangelios hablan de un mal en el orden físico (Mt 6,34; 15,22; Lc 16, 25); de actos, pensamientos y deseos malos en el orden moral (Mt 9,24; 12,34-35; 15,19; 18,32; 21,48; 25, 26; Mc 7,21-23; Lc 3,19; 6,45; 11, 13; 19,22; Jn 3,19-20; 5-29; 7,7); del Malo, del Malvado, de Satanás (Mt 5,37; 6,13; 13,19.38; Jn 17, 15); de espíritus malos, malvados (Mt 12,45; Lc 7, 21; 8,2; 11, 26); de generación malvada (Mt 12,39.45; 16,4; Lc 11,29); del mal en sí mismo (Mt 5,11). Hay que evitar el mal como sea (Mt 5,39), aun a costa de los mayores sacrificios (Mt 6,23), y orar para no caer en el mal (Mt 6,13). El mal aparece también como un castigo por los pecados cometidos (Lc 13,1-5). El mal jamás puede proceder de Dios, que es bueno, sino del hombre, que desde el principio es malo (Gén 6,5; Mt 9,4; 12,34; 22,18; Mc 7,22; Lc 11,39). Jesucristo, vencedor del Maligno y de las fuerzas del mal (Mt 12,28), nos libera del mal que sigue habiendo en el mundo (Jn 17,15).
E. M. N.
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