Madre
Dios hizo a la mujer para que fuera madre (Gén 1,28). San Pablo quiere que las mujeres se casen y tengan hijos (1 Tim 5,14). La mayor gloria para una mujer israelita es ser madre (Gén 24,60; 30,1; 1 Sam 1,6; Sal 113,9). Esta es la felicidad de Isabel (Lc 1,24-25.41.58) y de María (Lc 1,46-47; 11,27). A la maternidad se llega por el dolor (Lc 23,29; Jn 16,21; Ap 12,2.4-5). La pérdida de los hijos es también para la madre causa de un inmenso dolor (Mt 2,18), como lo es la preocupación por ellos, por su alimento (Mt 24,19), por su porvenir (Mt 20,20). El amor de la madre es el más grande amor (Is 49,15), comparable al amor de Dios a Jerusalén (Is 66,13) y de Jesucristo (Mt 23,37). La madre tiene derecho a la piedad filial, debe ser requerida y honrada por sus hijos (Mt 15,4-G; Lc 18,20). Para un hijo sólo puede haber un amor superior al que tiene a su madre: el amor a Jesucristo (Mt 10,35-37; Lc 14,26). -ía, la madre de Jesús.
E.M.N.
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