Iglesia
En su sentido etimológico, de asamblea o de reunión de fieles, aparece con frecuencia en el A. T. (Núm 19, 20; 20, 4; Dt 23, 1-2; Jue 20, 2; 1 Sam 17, 47; 1 Re 8, 14).
En el sentido del reino de Jesucristo, de comunidad de fieles cristianos, aparece sólo en San Mateo (Mt 16, 18; 18, 17). Jesucristo funda la Iglesia sobre los cimientos sólidos de los apóstoles y en especial de Pedro (Mt 16, 18; Act 5, 11; 8, 3; Rom 16, 1; 1 Cor 4, 7; 11, 16; 12, 28; Gál 1, 13; Ef 1, 22; 5, 23-32; Flp 3, 6; Sant 5, 4).
La Iglesia en San Pablo es el nuevo Israel, el cuerpo místico, cuya cabeza es Jesucristo (1 Cor 12, 27; 2 Cor 11, 2; Ef 1, 22; 5, 25; Col 1, 18; 2, 10; Ap 21, 9). El la adquirió con su sangre derramada en la cruz (Act 20, 28; 1 Cor 6, 20; 7, 23; Ef 2, 13; Col 1, 4; Heb 9, 12; 1 Pe 1,19;1 Jn 1, 7; Ap 1, 5; 5, 9; 14, 4; 5, 9; 14, 4).
Jesucristo es la cabeza de la Iglesia, que la asiste y la vivifica siempre; el Espíritu Santo es el alma; por estas razones la Iglesia no puede perecer, ni fallar nunca, ni jamás equivocarse en cuestiones de dogma o de moral (Mt 16, 18; 28, 20; Lc 22, 32; Jn 14, 16; 16, 36; 17, 11-12).
E. M. N.
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