Guerra
En el A. T., cuando el pueblo de Dios se gobernaba por un régimen teocrático, era el mismo Dios el que declaraba la guerra, que siempre se hacía por motivos religiosos; se trataba, pues, de una guerra santa. Cuando se estableció el régimen monárquico, las guerras las declaraban los reyes. En el N. T. no se habla de declarar una guerra santa, pero Jesús advierte que hay que estar bien preparados para cuando haya una guerra (Lc 14,31). Los evangelios, en realidad, sólo hablan de las guerras, que serán muchas y que surgirán al final de los tiempos; contra ellas hay que estar bien prevenidos (Mt 24,6; Mc 13,7; Lc 21,9). - paz.
E. M. N.
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