Espinas
Espinas y abrojos (Gén 3, 18; Is 5, 6; Heb 7, 8), cardos y espinas (Gén 3, 18; Jer 4, 3), es una frase consagrada para indicar toda clase de hierbas y malezas, de hierbas malas, dañosas e infructuosas (Mt 7, 16; Lc 6, 47). Las espinas tienen, en la parábola del sembrador, significación de afán desmedido por los bienes y las riquezas de este mundo, lo que ahoga la semilla de la palabra de Dios, que no puede dar fruto en un corazón materialista (Mt 13, 7. 22. 27-29; Mc 4, 7. 18; Lc 8, 7. 14). Corona de espinas, señal de escarnio y de burla (Mc 15, 17; Jn 19, 2-5).
E. M. N.
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