Dedicación
Es la gran fiesta del invierno, instituida por Judas Macabeo en el año 168 a. de C., para consagrar el altar y purificar el templo, que había sido profanado tres años antes por Antíoco Epifanes (1 Mac 1,54; 4,36-59). La fiesta estaba llena de alegría y se celebraba con música y cánticos. Evocaba la dedicación del templo llevada a cabo por Salomón (1 Re 8,2.62-66). Duraba ocho días llenos de regocijo. Era también la «fiesta de las luces» -se iluminaban las casas y las sinagogas-, seguramente porque de nuevo habían sido encendidas las luces del candelabro del templo. Evocaba, por fin, la fiesta de los tabernáculos (2 Mac 1,9) y la consagración del altar del sacrificio (Jn 10,22.36). - .
E. M. N.
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