Carisma
Carisma, en sentido estricto, es un don, una gracia que Dios da a una persona concreta, para que ésta lo ponga al servicio de la comunidad (Rom 12,6; 1 Cor 1,7; 1 Tim 4,14). Dios lo concede en atención a la comunidad y no por los méritos de la persona que lo recibe. En la primitiva Iglesia había abundancia de carismas: apóstoles, profetas, evangelistas, doctores, pastores, taumaturgos, diaconía, glosolalia, don de interpretación, etc. (Rom 12,6-8; 1 Cor 12,28-30; Ef 4,11), todos ellos para edificación del cuerpo de Cristo y como servicio a la caridad fraterna (1 Cor 12,4-30). Esto lo anunció ya el profeta Joel (JI 3,1) y lo vio realizado San Marcos (Mc 16, 17). Todos los carismas provienen del mismo Espíritu (1 Cor 12,11), que los reparte como quiere; por encima de todos ellos está la caridad (1 Cor 13).
E. M. N.
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