Camino
Camino, en sentido figurado, tiene en la Biblia varias acepciones. Se habla de dos caminos, «el camino de la vida y de la muerte», que Dios pone ante hombre (Jer 21,8); el camino bueno (1 Sam 12,13) y el malo (Jer 18,11), el camino de los justos y el de los pecadores (Sal 1,6). Los caminos de Dios (Sal 25,10) son distintos de los caminos del hombre (Is 55,8-9). Sus caminos (Is 40,3; Mt 22,16; Mc 1,3) conducen a la paz (Is 59,6; Lc 1,79) y a la vida (Mt 7,14). Los del hombre (1 Re 16, 3; Is 55,8-9) llevan a la muerte (Pr 14,12) y a la perdición (Mt 7,13). Los caminos de Dios son su misma voluntad, las normas de conducta que ha trazado (Mt 22,16; Mc 12,14; 20,21), siempre rectas, verdaderas y justas (Ap 15,3). Misión fundamental de Jesucristo fue enseñar al hombre estos caminos (Mt 22,16). El mismo es el camino, la verdad y la vida (Jn 14,6). En los Hechos de los Apóstoles, al conjunto de las enseñanzas cristianas se le llama camino, el camino del Señor (Act 9,2; 18,25.26; 19, 9.23; 22,4; 24,14-22).
E. M. N.
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