Blasfemia
Blasfemar es menospreciar, injuriar y maldecir el nombre santo de Dios (Lc 24,11-16; Ex 22,27). En teoría es el pecado más grave, castigado en el A. T. con la pena capital (Lev 24,16). Pero la blasfemia no es sólo esto; abarca otras muchas cosas; v. gr., menospreciar a una persona sagrada y profanar las cosas santas (Act 6,11; Rom 2,24), atribuirse el poder divino para perdonar los pecados (Mt 9,3; Mc 2,7; Lc 5,21) y hacerse igual a Dios (Jn 5,19; 10,33-36). Por estas últimas razones, y por declararse Hijo de Dios, con prerrogativas divinas, Jesús fue considerado como blasfemo (Mt 26,64-66; Mc 14,62-64). Pero como, de hecho, Jesús es Dios, las palabras despectivas contra El en la cruz son verdaderas blasfemias (Mt 27,39; Mc 15,29); por eso también, el que niega a Jesucristo, blasfema contra Dios (Act 26,11). Hay una blasfemia especial, la cometida contra el Espíritu Santo, que consiste en atribuir al diablo la expulsión de los demonios.
E. M. N.
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