Biblia
-Escrituras
La Biblia es un libro aparte, con unas características propias, con una naturaleza específica diversa a los demás libros. Porque, a diferencia de los demás, tiene un doble origen, humano y divino. Es un libro humano, hecho por hombres, para los hombres, en el estilo de los hombres. Es, además y sobre todo, un libro divino, hecho por Dios para transmitir a los hombres, por medio de los mismos hombres, un mensaje de salvación. A esta extraña colaboración de Dios y del hombre se le da el nombre de inspiración: Dios ha inspirado la Biblia, es decir, Dios es el autor principal de la misma.
La Biblia debe ser para el hombre normativa de su conducta, tanto en sus relaciones con Dios como en sus relaciones sociales con los demás. Ha sido transmitida fielmente de generación en generación; se prueba históricamente que la Biblia, que nosotros leemos en nuestra propia lengua, es sustancialmente la misma que escribieron los hagiógrafos. La Biblia, por ser un libro humano, está sometida a unas técnicas hermenéuticas, que le son común a los demás libros, pero, por ser un libro divino, tiene unos criterios propios de interpretación.
La Biblia está integrada por una colección de 73 libros, de los que 46 pertenecen al A. T. y 27 al N. T. Los primeros encierran la Antigua Alianza y fueron escritos antes de la venida de Jesucristo; los segundos, la Nueva, y fueron compuestos en el siglo 1 de Jesucristo. Unos y otros lo fueron en una de las tres lenguas, que, por lo mismo, se denominan lenguas bíblicas: arameo, hebreo, griego. La Biblia recibe diversos nombres:
Sagradas —›Escrituras (Mt 21,42; Mc 12,10; Lc 4,21; Jn 5,39; Rm 1,2; Sant 28): sagrada, santa o divina, por razón de su autor, de su contenido y de su finalidad; Escritura, por ser la escritura por excelencia, por ser palabra de Dios.
Biblia (Neh 8,8; ls 34,16; Dan 9,2; 1 Mac 12,9): plural griego (libros), que tomó forma femenina singular en latín y en las lenguas modernas; responde al hebreo sefer (libro) y se designa así por ser "el libro" por excelencia.
Antiguo y Nuevo Testamento (Jer 11, 1-8; 31,31-33; Mc 26,28); se encuentra en los Santos Padres a partir de la segunda mitad del siglo II. Tertuliano generalizó la denominación entre los latinos. Canon; inspiración; hermenéutica; escrituras.
E. M. N.
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