Ponciano, san (21 julio 230 - 28 septiembre 235)
Romano, hijo de cierto Calpurnio. Prácticamente lo ignoramos todo sobre su pontificado, pero tuvo que presidir el sínodo en que se confirmó la sentencia dictada contra Orígenes por Demetrio de Alejandría y su Iglesia. Orígenes fue expulsado del colegio de presbíteros y excomulgado. También sabemos que Hipólito continuó su cisma. En marzo del 235 fue elevado al trono Maximino Tracio (235-238), el cual desató una nueva persecución contra los cristianos. Una antigua tradición pretende que Ponciano e Hipólito fueron simultáneamente detenidos y enviados a Cerdeña para trabajar en las minas de sal hasta su muerte; aquí comprendieron el daño que con sus divisiones estaban haciendo a la Iglesia y se reconciliaron, renunciando Ponciano a su dignidad a fin de facilitar la pervivencia de la comunidad (28 de septiembre del 235). El consejo que ambos mártires dieron a sus seguidores fue el de «manteneos fieles a la fe católica y restaurad la unidad». Según esta misma fuente, Hipólito y Ponciano no tardaron en fallecer, el segundo —según anota el Líber Pontificalis—, «afflictus et maceratus fustibus». El año 236 o 237 sus cuerpos fueron rescatados por el papa Fabián y enterrados en San Calixto. En efecto, en 1909 se descubrió en esta catacumba un fragmento con el nombre y título de san Ponciano, en griego.
Los investigadores formulan serias objeciones a esta tradición, ya que entienden que el Hipólito que acompañó a san Ponciano en su martirio pudo ser otro clérigo del mismo nombre. En 1551 fue descubierta en la vía Tiburtina una estatua de mármol que representa la figura de un filósofo con la lista de sus escritos, considerada como retrato de Hipólito. Es la que, por disposición de Juan XXIII, se encuentra en uno de los vestíbulos de la Biblioteca Vaticana desde 1959. La lista de obras suscita, sin embargo, fuertes dudas.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.