Juan XVIII (25 diciembre 1003 - junio o julio 1009)
Juan Fasano, hijo de Ursus y de Estefanía, puede haber sido pariente de los Crescencio, a quienes debería su designación. Sin embargo, no parece haberse reducido, como sus antecesores, a las puras funciones eclesiásticas. Estableció cordiales relaciones con Enrique II (1002-1031) que, ayudado por su mujer Cunegunda (ambos son santos), mostraba muy especial interés en promover la reforma. Absorto en los problemas alemanes, san Enrique mostraba poco deseo de intervenir en Italia. Juan XVIII canonizó solemnemente a san Marcial de Limoges y a los cinco mártires de Polonia. Restauró la diócesis de Merseburgo y, de acuerdo con los deseos del rey, fundó la sede de Bamberg en Baviera, para que se ocupase de los eslavos emigrados allí. También es conocido el protectorado que ejerció sobre la abadía de Fleury, cerca de Orléans, a la que declaró inmune de los dos obispos correspondientes a sus dominios.
El año 1004, cuando san Enrique viajó a Pavía para recibir la corona de hierro, Juan XVIII hizo un intento para conseguir que fuera a Roma a fin de convertirse en emperador, pero Crescencio lo estorbó. No convenía al patricio la presencia de los alemanes y estaba buscando un entendimiento con los bizantinos. El Líber Pontificalís dice que Juan murió siendo monje en San Pablo Extramuros; esta noticia se interpreta como si poco antes de su muerte hubiera decidido abdicar retirándose a un monasterio.
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