Juan XIV (diciembre 983 - 20 agosto 984)
Hubo una larga vacante, hasta que Otón II se decidió a ofrecer la tiara a Pedro Canepanova, obispo de Pavía y su vicecanciller, para el reino de Italia. No parece que haya tenido lugar ninguna clase de elección, lo que puede explicar la impopularidad de que desde el primer momento se vio rodeado. Cambió su nombre por el de Juan para que no se repitiera el del príncipe de los apóstoles. El emperador quería tener a un gobernante con experiencia y capacidad que llevara adelante el programa de desarrollo de la Iglesia y también las relaciones con el sur de Italia. La única bula de él conservada, otorgando el pallium al obispo Alo de Benevento, responde a los deseos del emperador. Como una consecuencia de tan estrecha dependencia, la muerte de Otón II, a causa de la malaria (7 diciembre del 983) y el retorno de la emperatriz Teófano a Alemania, para garantizar la sucesión de su hijo Otón III (983-1002), demasiado joven, dejaron a Juan XIV en un absoluto desamparo. En abril del 984, contando esla vez con el apoyo de Crescencio, Benedicto VII regresó. Juan, sometido a juicio y despojado, fue encerrado en Sant’Angelo, en donde falleció, por hambre o veneno, el 20 de agosto de aquel mismo año.
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