Celestino II (26 septiembre 1143 - 8 marzo 1144)
Guido de Cittá di Castello pertenecía a una familia aristocrática romana. También él se había contado entre los discípulos de Pedro Abelardo. Calixto II le había llevado a Roma en calidad de «maestro» en teología y filosofía. En 1127 Honorio II le nombró cardenal diácono de Santa María in Vía Lata, e Inocencio II lo ascendió a presbítero cardenal de San Marcos. Trabajó intensamente en Alemania y en Sicilia para conseguir el reconocimiento de este papa. Figuraba entre las cinco personas que su antecesor recomendara y fue elegido por unanimidad. Habiendo colaborado intensamente con Aymerico durante años, se veía en él un continuador de su obra. Su breve pontificado nos proporciona pocas noticias. A instancias de Suger de Saint Denis y de san Bernardo levantó las censuras que pesaban sobre Luis VII de Francia. Muy a regañadientes ratificó el tratado de Migniano, porque entendía que el fortalecimiento de un reino unido en el sur de Italia podía convertirse en una amenaza para el Patrimonium. Era muy celoso de la autoridad del pontífice: desde este momento se ordenó incluir en los documentos de la cancillería la frase «salva Sedis Apostolicae auctorítate», que era una afirmación de supremacía jurídica absoluta. Reunió una espléndida biblioteca de cincuenta y seis volúmenes que donó a su ciudad natal.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.