Bonifacio III (19 febrero - 12 noviembre 607)
Nacido en Roma, aunque de familia griega, era uno de los protegidos de san Gregorio, que le nombró primicerias defensores, una especie de jefe de protocoló en el séquito del papa. Actuó como embajador en Constantinopla el 603, al ofrecer la sumisión a Focas, que acababa de sustituir a Mauricio. De entonces databa el favor imperial. Sin embargo, entre la elección y la consagración medió casi un año a causa del desorden en las comunicaciones, tiempo en que estuvo gobernando de hecho. Focas demostró su favor con el decreto que prohibía al patriarca de Constantinopla el título de «ecuménico» y reconociendo el primado de Pedro sin paliativos. Bonifacio agradeció el gesto ordenando erigir en Roma una estatua dorada del emperador. éste envió instrucciones a Smaragdo, el exarca, para que apoyase al papa contra los cismáticos de la antigua diócesis de AquileiaGrado, ahora fuerte con el respaldo de Venecia. Son muy pocas las noticias que se tienen de este pontificado, extraordinariamente corto. La más importante se refiere a la reunión de un sínodo encargado de regular las elecciones pontificias: debían de transcurrir dos días desde la muerte del anterior para que se presentasen candidaturas; sólo el clero intervendría en la elección que, a posteriori, sería aceptada por el pueblo.
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