SACRIFICIO
Para el concepto de sacrificio, ver SANTO.
En el AT había varios tipos de sacrificios. En el holocausto se quemaba todo el animal, menos el cuero (Lev 7, 8) en señal de EXPIACION y de donación total a Dios. Este sacrificio se hacía todos los días en el TEMPLO, por la mañana (sacrificio matutino) y por la tarde (sacrificio vespertino).
Para agradecer a Dios y celebrar la comunión con Él y con los hermanos, había el sacrificio de comunión (llamado también pacífico, o de acción de gracias).
La parte de la víctima ofrecida a Dios era quemada; la otra parte quedaba para el sacerdote; el resto era de oferente, que la comía con sus familiares e invitados. Los sacrificios de expiación, de varias clases, miraban a hacer las paces con Dios. En cualquier sacrificio sólo se ofrecían animales perfectos y de los que era permitido comer. Finalmente, había diversas clases de ofrendas, principalmente de los frutos de la tierra; en estas se puede incluir la oferta de los 12 panes de la proposición, que representaban la presencia de las 12 tribus en la Alianza con Dios (“proposición” = “colocación delante” de Dios).
Había también ofrendas de aromas: incienso, PERFUMES, etc. En cuanto al sacrificio de Jesús, ver SANTO, PURO.
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