CEMENTERIO
“El que ama ha pasado de la muerte a la vida” (Juan 1,3-14). El cementerio es el lugar del último adiós y del último gesto para quien nos deja. La bendición de la tumba y del cuerpo es siempre un momento cargado de emociones intensas. El cementerio es también el lugar de la espera de la resurrección. Para los cristianos, es un lugar muy simbólico. Visitar y poner flores en las tumbas de los difuntos es decirles que les ama y no se les olvida. También es renovar la fe en otra vida. El 2 de noviembre se adornan las tumbas con crisantemos. Estas flores son el símbolo del sol y de la luz eterna. Ir al cementerio es recogerse junto las tumbas y orar. Es recordar lo que hemos vivido con el difunto. Es estar seguros de que están vivos.
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