Trabajo
Las investigaciones sociológicas confirman una impresión que está muy extendida. Existen —sobre todo entre los jóvenes— ciertas formas de indiferencia al trabajo. Es un hecho que hay que saber interpretar. En la mayoría de los casos, expresa un rechazo, no tanto del trabajo en sí, cuanto de un determinado modo de trabajar, que no parece tener un sentido razonable. Es un rechazo que lleva implícita la exigencia de que el trabajo en el que uno gasta materialmente una parte importante de su tiempo, sea «cualitativamente» satisfactorio, es decir, se ajuste a esas motivaciones que justifican el esfuerzo de una vida. Por tanto, se trata de una exigencia ética, si por ética se entiende lo que atañe a las razones profundas de la vida y a las formas concretas de realizarlas. Hay muchos signos que confirman esta interpretación: por ejemplo, el creciente interés por el trabajo voluntario, un trabajo en el que la remuneración económica, el prestigio social, la seguridad material, dejan sitio a unas motivaciones que no solamente no son materialistas sino que son específicamente éticas: la solidaridad con los más débiles, los más desfavorecidos, los indefensos. «El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la conservará.» Estas palabras, antes de estar escritas en el evangelio, lo están ya, de alguna manera, en el corazón de cada hombre. Paradójicamente —nos lo recuerdan las palabras evangélicas y nos lo confirma la experiencia de siempre— el hombre se encuentra a sí mismo y consigue vencer la inquietud y la ansiedad que le oprimen, cuando se olvida de sí mismo, cuando sitúa fuera de él —y, por tanto, no en la búsqueda exclusiva de su propio provecho— la razón de sus opciones. Cuando parece que la vida está perdida porque ha sido libremente entregada —en la ayuda y en el servicio al prójimo— es en cambio cuando se gana. Éste, que es un criterio ético supremo, es también el que decide acerca de la «calidad» de la vida individual y colectiva. Actualmente, el trabajo ofrece una aportación decisiva a esta calidad de vida: para bien o para mal.
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