Parábolas
¿Por qué Jesús ha hablado en parábolas? Sabemos que se dan muchas razones. Una de ellas es de carácter históricopolítico: para que su enseñanza no fuera confundida con la de un jefe o un reformador político. La gente tenía que ir comprendiendo, poco a poco, la diferencia y a la vez el carácter «revolucionario» de su enseñanza, sin confundirla con las doctrinas políticas o pseudomesiánicas de la época. Junto con esta razón históricopolítica, hay otra más profunda: la históricosalvífica, llamada también el secreto mesiánico, la revelación del misterio del Reino, hecha de forma que sea comprendida poco a poco, estimulando a una apertura del corazón hacia un misterio más amplio. A los motivos históricopolíticos e históricosalvíficos del lenguaje en parábolas, se añade un motivo profundamente humano. La parábola, y todo cuanto pertenece al género parabólico, enigmático y alusivo, permite moderar la fuerza de los sentimientos que a veces no pueden ser expresados de manera directa y agresiva. En el marco de la parábola, éstos son dirigidos, suavizados y conducidos hacia una reflexión más serena y prolongada por parte del que escucha. El lenguaje parabólico invita a hacer un camino; por tanto, es el más adecuado para tratar de expresar un misterio inefable.
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