Voto
latín votum. Promesa que se hace a Dios de ejecutar una cosa o abstenerse de ella. El v. se hacía voluntariamente, y no era ninguna falta el no hacerlo: “si te abstienes de hacer voto, no habrá pecado en ti”, Dt 23, 23. Pero si se hace la promesa, es obligatorio cumplirla, Dt 23, 22; Nm 30, 3; Qo 5, 3-5. Las normas que rigen los votos, se encuentran principalmente en: Lv 7, 16-17; 22, 17-25; 27; Nm 15, 1-10; Dt 12, 11; 23, 18-23.
Las mujeres necesitaban de la aprobación del padre si eran solteras, o del marido, si estaban casadas, para comprometerse con un v.; las viudas y las repudiadas no requerían permiso alguno para hacer un v., Nm 30, 4-17.
El nazireato de nazîr, consagrado, era un v. temporal mediante el cual la persona quedaba totalmente consagrada a Dios, dejando que su fuerza solamente actuara en él, no se podía cortar el cabello, renunciando a la vida fácil, no podía beber o comer aquello que pudiera contener alcohol, vino, uvas, pasas; debía evitar la impureza, el contacto con cadáveres, así fuesen de familiares, Nm 6. Un niño podía ser dedicado al nazireato, como ocurrió con Sansón, Jc 13, 5-7 y 14; 16, 17; Samuel, 1 S 1, 11; Juan Bautista, Lc 1, 15.
Esta práctica piadosa de los votos fue desapareciendo con el tiempo ya en el N. T. escasamente se menciona en Hch 18, 18 y 21, 23.
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